martes, 23 de septiembre de 2008

¡Que no me gusta, coño!

Hoy, dos de mis compañeros y yo hemos tenido una discusión bastante amena y profunda sobre música y la industria musical, cine, y todo este tinglao tan subjetivo. Y la verdad es que es subjetivo de narices. Y qué dificil, por cierto, hacernos bajar del burro aunque nos den mil y una razones para ello, a cada cuál más convincente. Sin embargo, ha sido una discusión de lo más enriquecedora, con tres puntos de vista totalmente opuestos.

Todo ha surgido a raiz de haber aparecido en la conversación, aún no se sabe cómo, "La Macarena", del duo "Los Del Río". Todo un pelotazo a nivel mundial, sin lugar a dudas, que hasta el mismísimo ex-presidente Clinton bailó en la campaña electoral estadounidense. Si fueron mínimamente listos, Los Del Río se habrán forrao y seguramente habrán hecho el agosto de su vida. Sin embargo, lo que yo planteaba a A. y D. después de comer era si todo este follón convierte a "Los Del Río" en buenos músicos. Si a "La Macarena" merece la pena tenerla en cuenta musicalmente hablando.

Como amante de la música, y con todos mis respetos _y envidia, a partes iguales_ para "Los Del Río", mi opinión es que "La Macarena", musicalmente hablando, vale exactamente, por concretar una cifra exacta, una mierda pinchá en un palo. Opinaba yo en la sobremesa que, como cualquier otro arte, la música debía suponer la expresión de algo por parte del artista, y que cualquier composición debía suponer cierto esfuerzo, creatividad, ingenio, profesionalidad, saber hacer, etc. "La Macarena" en su conjunto, música y letra, no tiene musicalmente ningún mérito. Es más, me parece absurda. Otro cantar es, sin duda, que la producción, distribución y promoción de la canción es sencillamente inmejorable. Ahí están los hechos (aunque me pesen), y ahí tengo que rendirme ante la evidencia.

Era curioso ver los diferentes puntos de vista. Por ejemplo, A. opinaba que era un fenómeno social capaz de dar la vuelta al mundo, y que como tal había que tenerlo en cuenta y estudiarlo, aunque no le gustase la canción. Y D. decía que, como era el tema más bailado del mundo, (EEUU, Japón, etc) pues eso quería decir que era una buena canción. Es decir, como le gusta a la gente, pues el tema es bueno.

Mi conclusión: la gente no tiene ni puta idea. Pero, vamos, absolutamente ningún criterio. Cosa que yo ya sabía, por otra parte. No hay más que ver cómo los borrachos de mi bar cantan y bailan como locos, por ejemplo, el New York New York, de Sinatra (vaaaale, de J. Kander y F. Ebb), gritando: "Uoooooouh, ¡qué bueno!",y cómo acto seguido, cuando ponen el "Chiki-chiki" del Chikilicuatre ese, cantan y bailan como locos gritando: "Uoooooouh, ¡qué bueno!"... (¿pillan la ironía?).

Sinceramente, ¿es eso criterio?. No he podido evitar acordarme de un par de posts al respecto (geniales desde mi punto de vista) del blog de Javier Marías llamados "Cuando la gente no tenemos razón", e "Y rara vez tenemos razón", cuya lectura humildemente recomiendo. El que "El Código Da Vinci" (o ahora tan de moda "El niño con el pijama de rayas") sea el libro más vendido del momento en todo el mundo, no convierte precisamente a su autor en García Márquez, en Cortázar... en Faulkner, Shakespeare o, qué se yo, en Dante. Aunque seas el más rico y el más famoso. Has dado un pelotazo, se te reconoce, se aprecia, todo el mundo habla de él, pero eso no quiere decir que seas el mejor del mundo. Ni siquiera que seas bueno. De eso habla precisamente Marías: que le guste a la gente no quiere decir necesariamente que sea bueno.

Para mí, en la fauna musical co-existen dos especies: "champiñones", que aparecen y desaparecen por doquier, y "árboles". Hay a quien le gustan los champiñones, respetable, y hay, como a un servidor, a quien le gustan los árboles, y si son centenarios, o milenarios y con personalidad, aún más admiración.

No es que la industria apueste únicamente por el "pan para hoy" y nos deleite con bazofias y abortos cada vez más pestosos (que algo de eso hay). Están para ganar dinero y es eso lo que les importa, no la calidad de lo que se vende. Pero eso no es una excusa.

Hay quién me dirá "Oye, niño, pues mi artista favorito (Georgie Dann, pongamos por caso) lleva cuarenta años de carrera... y haciendo el exitazo del verano!. Él no es un champiñón". De acuerdo, muy bien. Cierto es que el McDonald's no es una empresa "champiñón" y está re-que-te-consolidada, ¡pero copón!, ¿tan dificil es entender que no es lo mismo la comida del McDonald's que la de un Restaurante Cinco Estrellas Michelín?.

¡Qué coñazo la subjetividad, por dios! ¿Es que nadie diferencia lo bueno de lo malo?.

Durante la sobremesa, D. siguió insistiendo en que por cojones "La Macarena" es una buena canción, por el simple hecho de que le gusta a todo el mundo. Yo, por otro lado, les intentaba convencer de lo contrario... ¿Que eso es un tema muy subjetivo?, pues a mí no me gusta, copón!

Definitivamente, soy un incomprendido... En fin, me voy a poner un rato a The Beatles, a ver si se me pasa el cabreo.


P.D.: Los músicos (actores, directores y artistas en general) han de pasar el infalible filtro del paso del tiempo. Éste los pondrá en el lugar de la Historia que se merecen. Si superan el filtro, estarán en la Historia como todos los grandes. Si no, la Historia tirará de la cadena y desaparecerán para siempre, gritando: "¡Ay, Macarena!, ¡¡Aaaaaaaaaaaaaaay!!".

3 comentarios:

Yedra dijo...

Uy que guerrera nos has llegado!!!!, Me parece a mi que nos vas a dare mucho juego, XDD.
Un besote, y lo de desvirgarte... me encantó
Yedra

Ismael dijo...

"Has dado un pelotazo, se te reconoce, se aprecia, todo el mundo habla de él, pero eso no quiere decir que seas el mejor del mundo."

De lo que estás hablando es de la diferencia entre lo que es la genialidad para los medios, es decir, la capacidad de parir una idea feliz en un momento dado, y lo que es la auténtica genialidad, como la explicaba Albert Camus en su ensayo sobre Don Juan Tenorio. "El genio es la inteligencia que conoce sus fronteras. El genio sabe dónde están sus límites, se instala en ellos permanentemente, y es en ese intervalo precario donde desarrolla la facilidad de un gran maestro". El genio es un genio porque mantiene el nivel máximo del que es capaz durante toda su carrera.

Por lo demás, no, nada que tenga estribillo tiene valor musical. Otros valores, no te digo yo, pero musical, ninguno.

No me gusta la gente dijo...

¡Exactamente! De eso hablaba yo precisamente, Ismael. De "La Diferencia".

Alguien tiene que saber apreciar la diferencia entre "lo bueno" y "un feto mal parío", copón!.

"Es que le gusta a la gente", me dicen... Pues dos opciones me quedan. O que paren el mundo y me bajo, o creo un blog que se llame "No me gusta la gente" :-)

Me alegro que seas de los que aprecian esa "sutil" diferencia, Ismael. Genial el ejemplo de Camus. No lo podría haber expresado mejor.

Yedra, es verdad. Teneis el honor de haberme "desvirgado". Es una mueca en vuestra pistola, forasteros (como dirían en un western).

Gracias a los dos!